La Economía Ovejera en Magallanes (1876-1930)

Entre 1880 y 1920 el territorio de Magallanes experimentó una significativa transformación económica. En ese período, la ciudad de Punta Arenas abandonó su carácter de colonia penal aislada para convertirse en la capital de un vasto y pujante territorio. La economía austral se movía al ritmo de las crecientes exportaciones de lana y carne de ovino, que se tradujeron en grandes inversiones de infraestructura productiva y comercial. Enormes estancias ovejeras ocuparon el territorio habitado hasta entonces por grupos indígenas, y la región atrajo a miles de inmigrantes europeos y chilotes. Posteriormente, en la década de 1920, aún cuando la economía magallánica inició un largo período de estancamiento, la región ya había consolidado un modelo de asentamiento territorial que perduró por gran parte del siglo XX.

Los inicios de la economía ganadera en Magallanes se remontan a 1876, cuando el gobernador Diego Dublé Almeyda (1841-1922) hizo traer el primer piño de ovejas desde las islas Malvinas. En la década siguiente, las primeras estancias ovejeras se instalaron en el territorio magallánico, estimuladas por la demanda de la industria textil británica. En 1884, el gobierno realizó el primer remate de tierras en la región, en lotes de 30.000 hectáreas que fueron cedidos en arrendamiento por 20 años. En los años posteriores, se entregaron en concesión vastos terrenos ganaderos en todo Magallanes, dando inicio a un proceso de concentración de la propiedad que se consolidó entre 1903 y 1906, cuando se produjo la venta de gran parte de las tierras fiscales. En 1910, más del 80% de la propiedad territorial estaba concentrada en dos grandes grupos económicos, los que realizaron también inversiones en ámbitos como el comercio, el transporte marítimo, la extracción de carbón y las finanzas.

El desarrollo de la actividad ovejera dio un fuerte impulso a la región de Magallanes, que se organizó a través del modelo de estancias, las que centralizaban los procesos productivos y servían como cabecera administrativa de gigantescos territorios. La actividad ovejera generó también un desarrollo industrial ligado al aprovechamiento de los excedentes del ganado. En las primeras décadas del siglo XX se construyeron múltiples graserías y frigoríficos, que exportaban manteca y carne congelada a Europa y Chile central.

La ocupación ganadera de los distritos de Última Esperanza y Tierra del Fuego tuvo características particulares debido a la concentración de la propiedad en manos de la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego. Ésta obtuvo la concesión de casi la totalidad de los terrenos ganaderos de la isla, y tras la matanza y destierro de la población indígena quedó como dueña indiscutida de la parte occidental de Tierra del Fuego. El distrito de Última Esperanza también se convirtió en propiedad de esta compañía, tras la compra de gran parte del territorio, en 1905 y 1906, al Estado y a los estancieros que se habían instalado en ella. Quince años después, sin embargo, se iniciaría un proceso de subdivisión de tierras devueltas por la compañía, fomentándose así la pequeña y mediana propiedad en ambos distritos.

En la década de 1920 comenzaron los problemas económicos para Magallanes, derivados de la caída de los precios internacionales de la lana y las medidas proteccionistas tomadas por el gobierno argentino. Punta Arenas perdió su posición de capital económica de la Patagonia, y sólo el descubrimiento de petróleo en 1945, seguido de la intervención del Estado, iniciaría un ciclo de recuperación.



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